Los factores de poder y sus debilidades

Nadie manda. El nivel de gobernabilidad es bajo. El poder de los factores claves se ha atomizado. Antes, los que mandaban, no se conoc√≠an entre si, seg√ļn el famoso libro de Imaz. Hoy, quiz√°s se conocen, pero cada uno dispone de una muy peque√Īa cuota de poder, lo que les impide influir significativamente o tener s√≥lo una influencia ef√≠mera. A esto lo vemos incluso en las elecciones presidenciales: a menos de 20 d√≠as de una decisi√≥n relevante para los destinos del pa√≠s, hay apat√≠a de la poblaci√≥n respecto de los candidatos, con una gran dispersi√≥n de las preferencias por cada uno de ellos.

La Argentina no ha podido tener una visi√≥n de largo plazo de lo que quiere ser, un plan estrat√©gico b√°sico, aceptado por las diferentes l√≠neas de pensamiento, que no se interrumpa al cabo de algunos a√Īos de aplicaci√≥n, que no implique un nuevo empezar y tirar todo lo hecho o, incluso peor, hacer todo lo contrario de lo que se ven√≠a implementado. Este accionar se refleja terriblemente en los resultados: desde 1875 hasta 1935, la calidad de vida de los argentinos, medida por el ingreso per c√°pita, fue por 60 a√Īos, igual que la de Canad√°, o Australia, para tomar algunas comparaciones relevantes. Desde 1930, los que mandan en Argentina, vienen equivoc√°ndose en forma reiterada y el resultado de todas esas acciones se refleja en un ingreso per capita, expresado en d√≥lares constantes de 1990 de alrededor de u$s 7.000 por a√Īo, contra u$s 24.000 de Canad√°, o sea, han condenado a la poblaci√≥n a vivir s√≥lo al 30 % de sus posibilidades. Por eso hay una gran frustraci√≥n en cada argentino, que siente ya en forma evidente que no le puede echar la culpa a razones externas, sino a los que mandan aqu√≠.

Los empresarios en general, han preferido mejorar sus empresas, hacer inversiones en equipo moderno, tener los mejores gerentes, sin ocuparse de como ser√≠a la calidad de los hombres y mujeres que dirigir√≠an el pa√≠s, pensado que una empresa podr√≠a andar bien en un pa√≠s que no anda, con los resultados que est√°n a la vista. Pa√≠ses como Singapur han seleccionado a los directivos del sector p√ļblico entre los mejores graduados de las mejores universidades del mundo, con la retribuci√≥n correspondiente, y han convertido a una isla de pescadores chinos en un pa√≠s de clase mundial, en s√≥lo 3 d√©cadas. Si el pa√≠s no funciona, tampoco funcionaran las empresas que viven dentro del mismo. Es a√ļn un poco peor, dado que es posible que algunos sectores hayan preferido funcionarios no tan buenos, pero si m√°s permeables al lobbing.

En el sector empresas, tenemos la tradicional UIA, Uni√≥n Industrial Argentina, que defiende los intereses del sector e incluso coloc√≥ el Ministro de la producci√≥n del gobierno que se inici√≥ en enero del 2002. Se le atribuye haber impulsado la devaluaci√≥n y pesificaci√≥n, incluso diferencial, de la moneda. Actualmente, entre los que mandan en la UIA, han surgido intereses contrapuestos, por lo cual se hizo p√ļblico un conflicto que se dirimir√° por elecciones internas. Tenemos tambi√©n all√≠, una serie de c√°maras, entre las que se destaca la Copal, del sector alimentos, que refleja la posici√≥n de una actividad considerada muy competitiva en la Argentina.

La posici√≥n de las empresas relativamente grandes, en sus aspectos generales, tiene su organizaci√≥n en el Consejo Empresario Argentino, que generalmente realiza dos propuestas importantes por a√Īo, impuls√°ndolas al m√°ximo nivel decisivo del pa√≠s. Y tambi√©n existen un sin n√ļmero de organizaciones empresarias, tanto grandes como Pymes, que van impulsando iniciativas que, en general reflejan los intereses del sector, aunque en muchos casos, tambi√©n hay enfoques de inter√©s general. Las personas predominantes en las diferentes organizaciones empresarias van cambiando a lo largo del tiempo, pero no se ha visto una posici√≥n firme y clara, frente a pol√≠ticas econ√≥micas ruinosas para el inter√©s general, y por lo tanto, de las empresas. Podr√≠a decirse que los que mandan aqu√≠, han tenido m√°s en cuenta el corto plazo, el inter√©s inmediato de su empresa, que las condiciones generales de crecimiento econ√≥mico del conjunto.

En cuanto a los bancos, factor clave del crecimiento económico, dado el necesario financiamiento para crecer, se han reagrupado en cuatro entidades: los bancos extranjeros, los bancos nacionales, los bancos oficiales y cooperativos o similares y la banca especializada. Se puede esperar que en algunos puntos coincidan, como podría ser mejorar la imagen de los bancos en general, pero la agrupación en diferentes organizaciones indica, que el interés sectorial es importante.


Los partidos pol√≠ticos se han fraccionado por l√≠nea ideol√≥gica en tres vertientes, derecha, tradicional e izquierda. Antes ten√≠amos b√°sicamente dos partidos grandes que inclu√≠an todas las posibilidades ideol√≥gicas, y ahora tenemos seis partidos, adem√°s de los partidos chicos. Se nota una baja representatividad y menor poder de los que mandan en cada partido. Como se ha ¬®profesionalizado¬® mucho la pol√≠tica, es decir, hay muchas personas que s√≥lo se dedican a la pol√≠tica, deben por lo tanto, vivir de la pol√≠tica en lugar de vivir para la pol√≠tica. La caza de puestos es su principal objetivo, quedando para unos pocos el fuego sagrado del inter√©s de la patria, palabra que suena rara, lamentablemente en esta √©poca. No hay ning√ļn Manuel Belgrano, con su abnegaci√≥n quiz√°s un poco ingenua, en la pol√≠tica argentina actual. La lista s√°bana, especialmente en los distritos m√°s grandes, es la forma de domesticar a los innovadores, quedando los puestos con reales posibilidades para los due√Īos de los partidos, o quienes estos decidan, para figurar al tope de la listas, conform√°ndose as√≠ el Congreso, a lo que debe agregarse la inmunidad jur√≠dica que de esa manera se obtiene. El grado de preparaci√≥n de los dirigentes, salvo honrosas excepciones, es bajo. Los que antes eran s√≥lo punteros, ahora se han encaramado en los puestos relevantes, dirigiendo y explicando las ideas rectoras de los partidos. Los partidos no logran atraer mayormente a la poblaci√≥n, especialmente a los j√≥venes, que se van volviendo indiferentes al tratamiento de los grandes temas nacionales. No se vislumbra a un Arturo Frondizi, un estadista completo, en la pol√≠tica actual. Existe un problema no resuelto, el del financiamiento de la pol√≠tica, que es un problema general de las democracias, lo que no ayuda a elevar el nivel de participantes en la pol√≠tica. Por lo tanto, los que mandan, conocen las reglas del juego, se adaptan a esa realidad y controlan la situaci√≥n. La poblaci√≥n ha votado en un 40 % en contra de esta forma de hacer pol√≠tica en la ultima elecci√≥n mediante el voto en blanco, impugnado o ausentismo, pero los que mandan no han modificado nada, como para aumentar la representaci√≥n.

Los que mandan en las organizaciones obreras tambi√©n se han fraccionado en dos CGT y la CTA y otras organizaciones menores. En general no han comentado mayormente la pesificaci√≥n de los salarios y el gran deterioro de los mismos en t√©rminos reales. Anteriormente hab√≠an pedido la devaluaci√≥n bajo distintos eufemismos, como ser por ejemplo, ¬® recuperar la pol√≠tica cambiaria ¬® , aunque es conocido que la devaluaci√≥n, y la inflaci√≥n correspondiente, significan ca√≠da del salario real. Queda la sensaci√≥n de que deben ocurrir cambios significativos en la representaci√≥n de los trabajadores, mas acorde con las condiciones del trabajadores del siglo 21, por ejemplo, administrar el ahorro de los representados, preocuparse por el nivel del valor agregado por persona ocupada y su relaci√≥n con el salario que se gana seg√ļn sector, el entrenamiento y capacitaci√≥n necesario, que ser√° mucho mayor que el actual, entre otras cosas.

Finalmente, los que mandan en el gobierno, tanto los directivos del sector p√ļblico, como los empleados, no han considerado la perspectiva de largo plazo. Se ha ido desarrollando la idea de que la renta nacional es propiedad del Estado. Este establece sus gastos, que son inamovibles y, si los ingresos no alcanzan, se deben agregar mas impuestos sobre el resto de la poblaci√≥n o las empresas productivas. As√≠, se aument√≥ el Iva de 13%, a 16%, a 18% y luego a 21% desde 1991 a 1995. Se cre√≥ el impuesto a la renta presunta de 1 % de los activos, el impuesto a los intereses que pagan las empresas, que originalmente era de 15 % y el impuestos a todos los movimientos bancarios del 1,2 %, entre otros, hasta agotar la generaci√≥n de bienes en el sector productivo. Como esto no alcanz√≥, a pesar del enorme impacto que representaba, para seguir gastando, se recurri√≥ a incrementar la deuda, mientras nos financiaron, pagando intereses cada vez m√°s altos, pero destinando esos recursos no a obras de infraestructura sino a pagos corrientes, salarios, bienes e intereses. Se aprecia que debe haber un l√≠mite tolerable, un nivel de gasto p√ļblico sustentable, del cual no se puede pasar sin generar riesgos en el desarrollo futuro del pa√≠s. En cuanto a las provincias, los que mandan en ellas, los gobernadores, han transformado a la Naci√≥n en aquella entidad a la que hay que ir sac√°ndole recursos. El concepto de federalismo no incluye, en ultima instancia, los intereses nacionales. La Naci√≥n, desde este √°ngulo, seria como una cooperativa de provincias, de la que tenemos que obtener cosas. De lo contrario, no se aprueban las leyes. Asi estamos con la ley de coparticipaci√≥n federal, que deb√≠a haberse votado, seg√ļn la nueva Constituci√≥n del a√Īo 1994, en 1995 y, hasta ahora, no ha podido promulgarse, a pesar de la infinidad de proyectos que pululan en el Congreso. En buena parte de las provincias, se han reformado las constituciones para permitir la reelecci√≥n de los gobernadores, que se van convirtiendo en due√Īos y se√Īores de esa regi√≥n. Una soluci√≥n para estos temas, que ha sido propuesta por m√°s de uno, es la regionalizaci√≥n, pero estamos muy lejos de ver algo concreto en este aspecto.

Otros factores de poder entre los que mandan, tanto directamente como indirectamente, son las fuerzas armadas, la iglesia y los intelectuales. Los militares han tenido menor relevancia en las decisiones y ha existido un cambio importante en relaci√≥n a lo que ocurr√≠a desde 1930: existi√≥ un gran vacio de poder hacia fines de 2001, pero no hubo ni insinuaci√≥n de golpe de estado. Se√Īal de que ha hecho efecto la profesionalizaci√≥n de las fuerzas armadas, dedicadas a su labor especifica. La iglesia y otras organizaciones religiosas han tratado de generar un √°mbito para la reflexi√≥n, por medio del Dialogo Argentino, con poco √©xito en lograr cambios relevantes, aunque √©stos efectos no se ven en el corto plazo. Los intelectuales han tenido menor influencia en los √ļltimos tiempos, pues se discute m√°s bien sobre personas que sobre ideas. En este sentido, ha aumentado la influencia de la far√°ndula y los medios de comunicaci√≥n, que analizan el acontecimiento, lo que pasa en el d√≠a, muy dirigido al personaje que lo lleva a cabo.

Como s√≠ntesis, las personas que mandan se han refugiado en diversas instituciones de poder, dentro de las cuales ejercen cierta influencia, muy atomizada. Estas Instituciones, a su ves, se han fraccionado, tanto los partidos pol√≠ticos, la UIA, la representaci√≥n obrera, de los bancos, del agro. Este deterioro de los que mandan, esta explosi√≥n de las instituciones, est√° se√Īalando el fin de una √©poca, una etapa que ya se ve que no puede prometer, ni promete, esperanza para los argentinos. Tanto los que mandan, como las instituciones en las que act√ļan, deben cambiar para ser mas representativas y revitalizarse con el fuego sagrado de los sue√Īos a realizar. Por ahora los que mandan van circulando con las luces apagadas. Pero al mismo tiempo se escucha la madera que cruje, el arco que se estira, del cual saldr√° una flecha mas pura y mas libre, una nueva Argentina.