El país de lo inmediato

El cortoplacismo argentino hizo salir al pa√≠s del camino seguro y nos movemos ahora en la arena movediza. Al tratar de conformar a una cultura de la satisfacci√≥n inmediata de las necesidades de los votantes y tener elecciones cada dos a√Īos, se han ido priorizando s√≥lo las metas de corto plazo, completamente inadecuadas y, en muchos casos, contraproducentes para vivir mejor en plazos m√°s largos. Las alt√≠simas cifras de inflaci√≥n promedio anual y por largu√≠simos per√≠odos, complet√≥ la mentalidad cortoplacista de la poblaci√≥n y de los pol√≠ticos. Esto as√≠ no anda, es decadente. Hay muchos ejemplos de esta mentalidad cortoplacista pero elegiremos uno para entender mejor lo que quiero decir.
 
UN EJEMPLO ENTRE TANTOS DE CORTOPLACISMO

En el a√Īo 2002, para evitar el impacto pleno del ajuste cambiario de Duhalde del 1a1 al 3a1, se pesificaron los precios en d√≥lares de la mayor√≠a de los servicios p√ļblicos y luego se congelaron. Esto amortigu√≥ el impacto inflacionario, y apareci√≥ a los ojos del p√ļblico como una decisi√≥n bastante exitosa, aunque ser√≠a problem√°tica para despu√©s. Recordemos el caso del gas natural que en boca de pozo costaba alrededor de 1,8 u$s/Mill√≥n de British Thermal Units (Mbtu) contra un precio internacional de 2 u$s/Mbtu. Al pesificarse este producto pas√≥ a costar 1,8 pesos/Mbtu y al devaluarse el peso hasta 3$/u$s, el gas natural pas√≥ a valer 0,60 u$s/Mbtu, o sea se redujo el precio en moneda internacional en un 67%. Algo incre√≠ble pero real.

Sin embargo, esto les gustó mucho a los votantes, pues obtenían el gas natural a un precio congelado en pesos en un nivel irrisorio (sólo las garrafas para las villas tenían el precio libre y caro). Naturalmente, este nivel de precios tan bajo hizo que aumentara exageradamente la demanda. Si estábamos calefaccionado una casa, en lugar de cerrar el gas cuando ya hacía calor, abríamos la ventana un poco para que el frio exterior regulara la temperatura.

Pero el precio internacional subi√≥ de 2 a 8-10 u$s/Mbtu (√ļltimamente baj√≥, aunque s√≥lo en EE.UU). Como dato cierto de esta tendencia, estamos importando en 2012 ese producto de Bolivia y pagamos alrededor de 10 u$s/Mbtu. Por otro lado, a los productores locales se les reconocen precios much√≠simo m√°s bajos, de alrededor de 2,5 u$s/Mbtu, y con esa √≠nfima retribuci√≥n en boca de pozo no generan los recursos para invertir en explorar nuevos yacimientos. Por lo tanto, lo que se hab√≠a descubierto se fue consumiendo a√Īo a a√Īo, bajando las reservas de unos 15 a√Īos de consumo o s√≥lo unos 7 a√Īos de consumo, o sea que cayeron a la mitad. Por otro lado, en los momentos pico no alcanza el gas y hay que importarlo no s√≥lo de Bolivia, sino tambi√©n desde Venezuela y mucho m√°s lejos a√ļn. Viene por barcos en forma licuada, que sale a√ļn m√°s caro, dado que hay que licuarlo primero, transportarlo hasta aqu√≠ en barco y luego volverlo a gasificar para reci√©n distribuirlo por las redes. Me consta que los responsables de las √°reas energ√©ticas trataron de ir actualizando los precios del gas desde 2005, pero los responsables m√°ximos de la pol√≠tica s√≥lo lo permitieron para el consumo industrial y en una peque√Īa medida, y casi nada para el consumidor votante pues tem√≠an el eventual costo pol√≠tico en cuanto imagen.

Lo mismo pas√≥ con el petr√≥leo y muchos otros productos, como la energ√≠a el√©ctrica, por lo que el consumo explot√≥ y la producci√≥n cay√≥ de manera tal que ahora tenemos el drama de la importaci√≥n de combustibles y energ√≠a, que ha venido a ser tan dram√°tica como los problemas de la deuda p√ļblica externa en las d√©cadas 80 y 90.Esa importaci√≥n de combustibles y energ√≠a, si el a√Īo que viene crecemos un 4%, va a representar unos u$s 15.000 millones. Es decir, la importaci√≥n de combustibles va a ser mayor que el resultado anual del balance comercial de los √ļltimos per√≠odos. Por eso, el Gobierno ha decidido imponer un "cepo cambiario" a toda la poblaci√≥n como parche para ahorrar d√≥lares, pues quiere utilizar los mismos principalmente para pagar la importaci√≥n de combustibles. La segunda alternativa por la que el Gobierno podr√≠a haber optado ser√≠a la de frenar la econom√≠a, pues as√≠ no necesitar√≠a importar energ√≠a adicional (como ocurri√≥ en 2012), pero con un estancamiento o una recesi√≥n en 2013 perder√≠a las elecciones de diputados y senadores como sufri√≥ en 2009 y esto no entra en las cuentas de un pol√≠tico argentino. La tercera opci√≥n era la de adecuar los precios internos del gas y la energ√≠a, pero el efecto en la imagen de la reparaci√≥n de este desajuste no se ha querido intentar. S√≥lo una m√≠nima "sinton√≠a fina".

En resumen, este caso permite ver las consecuencias de mirar sólo el corto plazo y de ufanarse de ser heterodoxos. Ahí tenemos el resultado objetivo. Lo triste es que es una repetición de lo que ya habíamos vivido hacia el fines de los 80 y conocíamos el final. Hay muchos ejemplos similares.

EFECTO DE LA INFLACI√ďN SUMADO AL CORTOPLACISMO

Adicionalmente, la Argentina es un pa√≠s cuyos pol√≠ticos han generado una inflaci√≥n promedio de 70 % anual desde 1939 a 2004, para no entrar en la etapa pol√≠tica actual cuya inflaci√≥n es controvertida. Esta inflaci√≥n generada por los dirigentes y sufrida por los gobernados se convirti√≥ en un mecanismo econ√≥mico f√°cil que usaron los pol√≠ticos para sacarle dinero a la gente, sacarle poder de compra a los salarios y a los dep√≥sitos bancarios y transferirlos al Estado, sin tener que pasar este impuesto por una ley en el Congreso. Esta inflaci√≥n hizo que la gente fuera aprendiendo a actuar r√°pido para no perder tanto dinero, a gastar el dinero antes que la inflaci√≥n le carcoma el poder de compra. As√≠, la Argentina es el √ļnico pa√≠s del mundo en el que la gente gasta para ahorrar.

La simpleza de los pol√≠ticos que en lugar de educar tratan de satisfacer a los votantes cada dos a√Īos, unido a la inflaci√≥n galopante que venimos sufriendo desde 1939, han convertido a la Argentina en el pa√≠s de lo inmediato, que no ve el desastre futuro sino el infantil goce del presente. A lo sumo los planes son para un a√Īo o menos. "Despu√©s veremos", dicen los pol√≠ticos. Es imposible construir un pa√≠s s√≥lido y un proyecto de vida en com√ļn para la comunidad en estas arenas movedizas del cortoplacismo.