La larga tradición de nuestra corrupción

La corrupci√≥n de los funcionarios p√ļblicos dentro de nuestro Estado viene desde muy lejos. El funcionario, com√ļnmente, declara un fin superior, pero despu√©s en la realidad casi todos hacen otra cosa.

Es dif√≠cil cambiar esta tendencia a la corrupci√≥n pues est√° muy arraigada en nuestro "ser nacional" y esta tendencia se inicia a√ļn antes de que fu√©ramos Naci√≥n, en la √©poca de la Colonia. En aquellos tiempos ya se vend√≠an los puestos p√ļblicos porque, de alguna manera, estando en el cargo se pod√≠a lucrar con ellos. Hoy es m√°s sutil el procedimiento, pero el resultado buscado es el mismo.
En la página 120 del libro La Ciudad Indiana de Juan Agustín García, cuya 1ra edición es de 1900, podemos leer las siguientes informaciones referidas a la ciudad de Buenos Aires de aquella época::

"Los precios de los puestos p√ļblicos fueron los siguientes:

Ventas

  • 1618 Alguacil Mayor (a perpetuidad)... 31.000 pesos plata
  • 1644 Tesorero Contador.......... 1.000 pesos plata
  • 1645 Depositario General........ 1.500 pesos plata
..............................

  • 1671 Alcalde de Santa Hermandad....1.300 pesos plata
  • 1670 Regidor................ 900 pesos plata
  • 1672 Alguacil Mayor, por a√Īo...... 400 pesos plata

Y agrega: En varias ocasiones aumentaron el n√ļmero de regidores, probablemente mientras hubo demanda. La ley de la oferta y la demanda aplicada a la corrupci√≥n de vender los puestos p√ļblicos hizo bajar los precios para entrar en el Estado al incrementarse la oferta de corrupci√≥n. Se dej√≥ de cobrar por adelantado el valor del puesto p√ļblico por todo el mandato y se empez√≥ a cobrar por a√Īo, como vemos a partir de 1672. Era m√°s m√≥dico el precio y pod√≠a estar al alcance de muchos m√°s bolsillos.

El autor saca su propia conclusión en la misma página: "Esta política trastornaba todas las nociones de buen orden y administración. Al vender los puestos el Estado, admitía de una manera implícita que son cosas explotables, que están en el comercio. El mal que nos ha hecho esta tradición es increíble. Es la raíz profunda de nuestra decadencia política".

Pobre Juan Antonio Garc√≠a que dec√≠a todo esto en 1900 con la esperanza de que las cosas cambiaran, si se enterara de las cosas que pasan ahora, 112 a√Īos despu√©s, dar√≠a varias vueltas en su tumba pues no las podr√≠a creer. Est√° muy arraigada la corrupci√≥n entre nosotros y eso es muy dif√≠cil de cambiar, forma parte de nuestras creencias y desvalores consolidados.

Necesitamos una nueva moral en la Argentina. No va a salir de los políticos tradicionales esa nueva ética. Esperar una nueva moral de nuestros políticos (aunque haya algunas excepciones) es como querer inventar la electricidad perfeccionando la vela, es una tarea imposible.

Requerimos los 10 mandamientos nuevos del político argentino, que ame a su patria por encima de todo. Que se niegue por principio a los negociados que le proponen. Que no pretenda entrometerse en los otros poderes y respete las instituciones de la Republica.

Si sos joven y a√ļn crees en los pol√≠ticos o te gusta la pol√≠tica, no aceptes entrar en el juego de las mafias del poder. Pero hay que denunciarlas, hay que insistir sin desfallecer. No podr√°n predominar si un conjunto suficiente de gente se opone a esa corrupci√≥n. No te olvides que el bien viene mezclado con el mal y crecen juntos, pero al final hay que arrancar las malezas para que el trigo fructifique, como dice la Biblia. Para que crezca nuestra econom√≠a y no tengamos desempleados necesitamos que el dinero gastado en corrupci√≥n vaya a las inversiones y lo que es m√°s importante, que ya no puedan aplicarse las malas decisiones compradas con el dinero de esa corrupci√≥n, que es el peor efecto econ√≥mico de las pr√°cticas deshonestas de los funcionarios estatales.

Al iniciarse este a√Īo 2013 quiero pedir un deseo: que termine la corrupci√≥n en nuestro pa√≠s, y si la hay que sea la excepci√≥n, pues pecado y mal siempre habr√°, pero que no sea la regla. Hagamos el prop√≥sito de luchar contra ella en este a√Īo que se inicia. Es una lucha larga que viene desde los or√≠genes de nuestro pa√≠s y a√ļn desde antes, pero "tenemos que combatir estos combates, tenemos que empe√Īarnos en estas batallas"..